Betta combatiente: un pez muy territorial

Betta combatiente: un pez muy territorial

El pez betta combatiente es originario de la cuenca del Mekong, en Asia, habitando en países como India, Malasia, Laos, Tailandia o Vietnam. No necesita mucho oxígeno para sobrevivir, por lo que se puede permitir vivir en arrozales o ciénagas, lugares de aguas tranquilas. Es característico por sus colores azules o rojos en cautividad, aunque en su hábitat natural los tonos son más bien verdosos. Mide entre 6 y 10 centímetros de largo y los machos poseen unas aletas muy desarrolladas, aunque aún no se ha definido una medida estándar para ellas. 

En cuanto a la alimentación, el betta combatiente es un pez omnívoro, pero que prefiere alimentarse como carnívoro, aprovechando las larvas, los mosquitos y el zooplacton que crece en sus lugares de origen.

Es un pez muy habitual en los acuarios por su colorido y sus majestuosas aletas, pero como cualquier otro animal neesita cuidados muy específicos. Lo primero que debemos saber sobre el pez betta es que es muy territorial, por lo que será difícil que tengamos un grupo de ellos. Lo mejor que podemos hacer es tener una pareja de macho y hembra. Un acuario mínimo de 22 litros nos permitirá tener un calentador, ya que si la habitación en la que va a estar no es muy cálida lo necesitará, dado que está acostumbrado a temperaturas en el agua superiores a los 24 grados. En este acuario debemos evitar puntas afiladas o cortantes que puedan dañar las escamas de este delicado pez, pero sí debemos proveerle lugares en los que esconderse. Podemos poner una capita de unos 5 milímetros de espesor en el fondo. A la hora de reproducirse el macho rodea a la hembra y fecunda los huevos mientras esta los expulsa. Una vez que los huevos son fecundados hay que retirar a la hembra, ya que solo es atacada por el macho y se come los huevos, y será el macho el que se encargue de la incubación, que dura unas 30 horas aproximadamente. Una vez que se reabsorbe el saco vitelino las crías comienzan a nadar y también hay que retirar la macho. Si tenemos una pareja no será difícil que críen en cautividad. 

Como curiosidad, estos peces en algunos de sus países de origen se utilizan en unos eventos parecidos a las peleas de gallos, debido a su ferocidad y a su instinto tan territorial.